A tu lado
(Poema 34)
Como ya has podido notar, mi Damisela
Ahora ya te atreves a mirar mis ojos.
Eres más que bonita para mí,
Eres hermosa para mí,
Mis ojos, realzan tu sincera fidelidad,
Solo busco con atención felicidad,
Solo busco tu atención, y tu corazón me cela.
Damisela, que de mi amor cuida y vela,
La vela invocada por nuestra relación,
Cual canción mantiene encendida,
la flama naciente de nuestro ardiente fuego
incinerador de tinieblas para mí,
de oscuras penas para ti, mi Damisela.
No buscamos, quizás pensamos; mi ego
me traslada a un mundo solo contigo,
mi ego, Damisela.
No mires, pero en mis pupilas yace ya, tu reflejo eterno,
Damisela, nuestro amor escrito en verso sempiterno,
mi cuerpo, de terno lo he soñado,
tu cuerpo que es mío, vestido y amado,
Damisela, adoro tu silencio distorsionado.
No buscamos, quizás pensamos, dolor y placer
en una misma línea, las hemos descrito,
no importa, enciendes, me enciendes, ¿me entiendes..?
¿Damisela..?
A aquel pasado arrogante,
nuestro presente, lo ha dejado agonizante,
ya no andante.
Caminante y amante, tenemos un poema delirante,
Damisela, mi corazón te cela, paciencia
magia y creencia, una ciencia,
el deseo en el cuerpo, y sin paz nuestra mente,
Damisela, esa es nuestra ciencia.
No saber, Damisela
los ósculos morbosos, y ruidos silenciosos, ¿Damisela?
La gloria y el furor de la gloria, la hemos rozado,
tranquila Damisela, que no ha pasado nada.
Que sin indumentaria, ni uno de lo dos, no ha estado.
Damisela...
Que gozo, aquella tarde a tu lado,
Corazón desolado,
Por mí amado,
Damisela...
Como gozo contigo a mi lado,
Soy paciente,
A tu lado.
JvB
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